Carta del corazón:
La verdad no han sido días fáciles para nadie... la soledad arde en su pecho y este fuego no se extingue... quema y quema un día tras otro su mente y me está alcanzando a pasos gigantes. Cualquier día de estos me encontrarás botado en la calle, y me raptaras para siempre...
Nunca volveré a él ya que no le pertenezco... sólo arriendo en ese cuerpo...
Aunque trataste de quemarme con duras palabras y actitudes dignas de mala admiración, aquí estoy aún palpitando, pero agonizando por tu ausencia, y cada día pierdo más las ganas de vivir.
Traspasando mis problemas, resaltando los recuerdos y la admiración que siento por tu ser, no sé que hacer... cometo equivocaciones, odiosidades y arrebatos.
Ante está situación decidí morir, estoy desahuciado... moriré tarde o temprano, sólo eso sé...
Tu ausencia, me ha llevado a trabajar más y aún así no es suficiente para sobrellevar este momento... y así mientras mi ex dueño no respira, tú no sabes que hacer con él... me guardas, me sacas, me miras, me aprietas, me sacas pedazos, me pateas, me lanzas contra la pared, me aprietas de nuevo, me escondes en una caja de recuerdos nublados y aún asi no puedes cerrarla, y cuando recién lo logras, le pones cadenas, lo tiras al mar y yo, el corazón, no muero... sólo agonizo esperando que me vuelvas a querer...
Y así la desesperación se vuelve trastornante y se convierte en un monstruo invencible para ambos... el uno que ama como nadie, la otra que no quiere amar... en una discusión eterna por lograr la tranquilidad... y no saben nisiquiera cúal es el camino correcto
Ya las campanas de la muerte suenan más cerca cada vez...
Pero no quiero morir, sólo te quiero a ti...
Carta del ex-dueño:
Ya un tiempo ha pasado, mi corazón partió tras de ti, y ni pararme he podido desde ese día...
Es tan dificil desde que te fuiste incluso poder mirarte a los ojos, porque no te tengo... Porque te has ido buscando cosas que te hacían falta...
Desgraciadamente, te llevaste todo... incluso mis ganas de sentir, cualquier emoción...
No me representan las cosas malas que dijiste de mi... sólo cosas buenas puedo decir de nosotros...
Lo malo ya lo he puesto en una bolsa y enterrado está en algún lugar muy lejano.
Sólo siento miedo por mi, por ti, por nosotros... No quiero descubrir un futuro sin tí... No estoy preparado para eso; sólo lo siento por ti, porque sé que no quieres volver, pero al tener en tu poder mi corazón, siempre querrás un nuevo comienzo... siempre habrá un talvez...
Carta de la dueña:
Maldito corazón, muere de una vez, lo único que deseo es sacarme este peso de encima y mientras vivas no podré... Porque eres tan fuerte, porque no mueres nunca... Necesito que te vayas de aquí, te vayas lejos... no sé, si puedes irte ahora sería ideal...
Confieso que te quisé harto incluso te ame cada día, hasta el fin de nosotros, pero quiero llegar a sentirme sola para recomenzar; aún no estoy muy convencida de cual es el camino correcto porque aún estás presente... Aún lates en mis manos y eso me ofuzca... me hace daño, no quiero sentirte cerca, pero en cada instante estás lamentablemente tú...
Creo estar en lo correcto, pero no estoy muy convencida la verdad...
Aún tengo muchas dudas...
Te quiero o te odio? Aún no lo sé...